Gran Costa Maya


FRONTIERA DESCONOCIDA

Historia de Quintana Roo:

Uno podría suponer que el sur de Quintana Roo, donde inició el mestizaje que dio origen a los rasgos que distinguen a nuestro país, debería ser uno de los sitios más conocidos de México. Sin embargo, la región ha sido durante siglos una tierra de frontera, y hasta la fecha nos sigue deparando grandes sorpresas por todas las riquezas que esconde.

Lo que ahora es el municipio de Otón P. Blanco y que corresponde a la parte sur del estado fue un territorio largamente ignorado. No fue sino hasta mediados del siglo XVIII, cuando la corona española finalmente se decidió a defenderlo de los piratas ingleses y construyó el enigmático fuerte de San Felipe Bacalar.

Al siglo siguiente, la encarnizada rebelión de los mayas convirtió a la zona en un manchón oscuro y aparentemente despoblado del brillante mapa del país, hasta que, casi al llegar el siglo XX, el presidente Porfirio Díaz se decidió a reintegrarla de nuevo al México civilizado.

En 1893, México e Inglaterra firmaron un tratado que estableció los límites actuales con Belice.

El desconocimiento de la zona era tal, que los negociadores mexicanos aceptaron que Cayo Ambergris o San Pedro (al cual se refiere Madonna en su canción La Isla Bonita) era una isla a parte del territorio peninsular y se la cedieron a los ingleses. Hasta más tarde supieron que el canal que la separa de la península era artificial y de unos cuantos metros de ancho.

El 5 de Mayo de 1898, un grupo de expedicionarios, comandado por el teniente Otón P. Blanco, fundó Payo Obispo hoy Chetumal, un asentamiento modesto que en sus primeros meses de vida funcionó sobre todo como cuartel en la guerra contra el indio maya. Y aunque en 1901 la diminuta población se convirtió en capital del recientemente creado territorio de Quintana Roo, su nuevo rango no la hizo menos accesible. Durante décadas, la mejor manera de llegar a ésta fue en barco y, más tarde, en avión.

Hasta los años setenta del siglo XX, con el establecimiento del estado de Quintana Roo y los desarrollos turìsticos del norte de la entitad, llegaron las grandes carreteras.

El auge económico de la segunda mitad del siglo XX no ha logrado quitarle del todo el carácter de “tierra nueva” a esta zona. En el lugar sigue habiendo descubrimientos: sus grandes zonas arqueológicas como Chac-Choben y Kohunlich fueron abiertas al público apenas en la última década del siglo XX, y los arqueólogos admiten que la más imponente, Ichcabal, a unos 20 kilómetros al poniente de Bacalar, sólo podrá ser abierta hasta la segunda década del siglo XXI.