Arrecife Mesoamericano


Con 900 km de extensión, este gran arrecife coralino es el más grande del Océano Atlántico y el segundo mayor del mundo, sólo inferior a la Gran Barrera de Coral del Oriente de Australia. Lleva ese nombre porque va desde México hasta Honduras. Inicia en la isla de Holbox, en aguas del Golfo de México, dobla hacia el sur y cubre toda la Costa Quintanarroense, continúa frente a Belice y Guatemala, para terminar en Roatán y las demás Islas de La Bahía en Honduras.

Este arrecife más desarrollado conforma el hábitat de 65 especies de corales pétreos, 350 especies de crustáceos de agudas armaduras o corazas transparentes, 35 tipos de esponjas de dimensiones y formas alucinantes,24 especies de mamíferos acuáticos y más de 500 especies de peces multicolores, asociados al arrecife o agrupados en cardúmenes ambulantes. Es además un refugio para numerosas especies protegidas o en peligro de extinción, entre las que se cuentan las tortugas marinas (tortuga verde, tortuga carey, tortuga boba y tortuga laúd), la caracola reina, el manatí caribeño, el cocodrilo americano, el cocodrilo morelet, el caracol cuerno de alce y el coral negro.

Más que una simple barrera arrecifal, es todo un intrincado sistema coralino. Hace veinte mil años, durante la última era glacial, el nivel del mar caribe se encontraba 120 metros por debajo de su nivel actual. Conforme los hielos continentales se derritieron, el nivel del mar se elevó paulatinamente. El coral, que para vivir requiere de las aguas superficiales, fue creciendo con él a partir de entonces y colonizó esta parte de la zona costera hasta hace unos seis mil años, cuando el nivel del agua se estabilizó. Mientras tanto, en las costas crecieron ecosistemas complementarios tales como los manglares, y se formaron lagunas de aguas salobres que en conjunto crearon este tesoro de biodiversidad que es el noroeste del Caribe. La presencia humana en los últimos milenios ha puesto en riesgo a muchas de las especies aquí presentes y algunas, inclusive, como la foca monje caribeña, se han extinguido. Con todo, este arrecife sigue siendo el hogar de diversas especies muy llamativas. Si usted visita el arrecife, asegúrese de no dañarlo y de contratar los servicios de empresas autorizadas. Así podrá disfrutarlo usted y las próximas generaciones que vengan de visita.